miércoles, 25 de agosto de 2010

Mónica Sifrim


EL MAL MENOR

La vía del cangrejo
No es cavilación

Sino
Rencilla

Cuando pierde
No piensa que es
Apenas

Un trozo de coral
Perdido en
Un montículo
De arena

Dice que la otra
Carretera
Ofrecería

Menos
Resistencia

Y allá va
Con el zig zag

De un corazón trabado
En la derrota
Piensa que
La izquierda
Será más
Luminosa
Mientras deja la diestra
Acongojado
Pero el cangrejo
Sabe reconocer
El mal menor.







Poema 1


Si tu voz

Me apela por mi nombre
Todos los sonidos
Se levantan.


Hay que ver
Lo bien que suena
Así

El nombre de nacer
No duele
Tanto.

Vamos Adán:

Hay que ponerle nombre a las abejas
A los arroyos grises
Y a los copos de nieve.


A la encina que se llame así:
“Encina, encina”

Y al maíz doblado por el viento,

Una palabra grave: “Movimiento”

Y cuando nos
Cansemos

De llamar a las cosas
Por su nombre
Y en el séptimo día
Reposemos


Todo se llame igual

A su inocencia



El bosque simultáneo
De su bosque



El ave en su avedad
La rosa, rosa.







***

Poema 7

Una lengua extranjera
No es
Un alfabeto
Morse

De las grullas

Ni tampoco
Un nido de cigüeñas
Es un nido
Para quien

Cruzó los dedos
En la cruz.

Una golondrina sola

Puede cobijarse
En un dedal

Pero no
Dar cauce
A su deseo.

Inútilmente
La canción de cuna
Se resiste
Al golpe

De un bongó

Una lengua hablame

Pero con la
Música hasta el cuello.

No el aturdimiento
Sobre la canción del asesino
En la ruta a Shangai.

Como Góngora en la fuente hablame

Pura sinestesia

Zoo de cristal.

Una lengua extranjera

Tiene siempre

Su elefante de vidrio

Su jirafa a pintas

Y una grulla

De opalina

Para ver pasar y preguntarse
Si eso

En realidad
No se llama
Cigüeña.






***

De una sala vacía
A otra sala
Un hilo tembloroso

Pende.

Ser leal a un
Hilo de palabras
Frágiles

Procurado por nadie.

Esa instalación no tiene
Dueño.

Si no la escucha el labrador de puentes
Si no la escucha
Y no es leal

Y no recoge
Con el borde mismo de su encía

Un leve acento
De alguien que bebió

Palabras sucias.

Ser leal al genio
Del oído


Y no trastabillar
Cuando cae de bruces

Y se rompe
Su magnificencia.

Aún así servirle de instrumento

Que en el arpa de tu cuerpo

El genio de oído
Escriba un “leit motiv”



Y que la claridad
No se arrepienta de arrimarse a vos


Como no se arrepiente la mañana
De rosados dedos

De yuxtaponerse

Al odio

De la noche.

Nota:Mónica Sifrim nació en Buenos Aires en 1958. Es egresada de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Publicó Con menos inocencia (Nuevas Ediciones Argentinas, 1978); Novela Familar (Ultimo reino, 1990) y Laguna (Bajo la luna nueva, 1999). Sus poemas fueron traducidos al inglés, al alemán, al portugués y al francés y han sido editados en diarios, revistas y antologías del país y del extranjero. Recibió la beca del Fondo Nacional de las Artes para creación en poesía en 1997 y la Beca Fulbright en Letras en 1999, gracias a la cual residió seis meses en la ciudad de Berkeley, USA. A su regreso, fue convocada para coordinar las actividades literarias de la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura del Gobierno de Buenos Aires (2001). En 2002 organizó el ciclo “Flora y Fauna” en la Casa de la Poesía y fue invitada a participar del Festival Internacional de Poesía de Trois-RiviÈres, Québec, Canadá, en su edición 2005.
Durante veinte años ejerció el periodismo literario. Actualmente, coordina talleres de escritura creativa y lectura. El mal menor es su cuarto libro de poesía. Para su creación, contó con el apoyo del Subsidio para Autor del Programa de Fomento Metropolitano de la Cultura las Artes y las Ciencias de la Ciudad.

1 comentario:

  1. Monica, me gusto mucho el poema que empieza con ser leal a palabras fragiles y por cierto todo lo que sigue me da mucha referencia al ensayo de Octavio Paz en el arco y la lira donde el reflexiona sobre la palabra del poema y acerca de la inspiracion esa voz interior poblada de palabras de uno y de otros.

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